Reflexiones
sobre acto lector-escritura a dos voces
Visitante: Jorge Arturo Vaca Magaña
Residente: Yolanda Sánchez Alvarado
Al
concluir los cursos del periodo en turno, a la bandeja de correo electrónico
(recientemente, pues hace doce años los recados llegaban en hojas a rayas de
cuaderno) arriba un telegrama, una misiva o una epístola de crítica-dialógica en torno a
los rasgos de evaluación y el devenir del curso, por ejemplo, la libertad en el
aula, los aplazamientos consentidos en la entrega de trabajos parciales. Cuando
recuerdo aplicar el cuestionario de autoevaluación (una adaptación de la
propuesta desde la Pedagogía Existencial
de Gutiérrez Sáenz), los cohabitantes del curso más críticos manifiestan
recomendaciones, por ejemplo: “que la maestra entienda que en sus cursos hace falta más
disciplina”. A la par de este otoño, en el año del fin del mundo, una misiva
entre-curso arribo a la bandeja de correo-e,
y ha provocado estas palabras.
Siempre es bienvenido el comienzo de diálogo,
sin importar que sea una crítica a la usanza moderna, es decir, el señalamiento
de errores, o bien, un diálogo celebrante a la usanza nosótrica (Carlos
Lenkersdorf), el señalamiento de aciertos. Sencillamente (y aunque la impresión
sea cursi) el diálogo aúlico (Paulo Freire)
ha hecho que este proyecto pedagógico trashumante sobreviva, y a pesar del
error y acierto humano de la enseñante, ella cree que cada mañana sigue
valiendo la alegría empujar la pared “al lado contrario de
las manecillas del reloj” (Eduardo Galeano) oxidental (Heriberto Yepez). Así,
la misiva de otoño, a la par que plantea un par de preguntas, advierte otro par
de afirmaciones del dialogante-cohabitante del curso de Literatura Clásica Grecolatina, quien sin saberlo está saltando de
nuestro curso en el-aljibe-de-Letras, al curso Planeación y Evaluación de un curso en Estudios Literarios a 3 hrs.
de distancia.
VOZ VISITANTE
por Jorge Arturo Vaca Magaña
Sobre el acto lecto-escritura
[Existen
en el bagaje teórico del proceso enseñanza aprendizaje] algunas estrategias
pedagógicas que tienen qué ver con la culturalización
de la intención lectora y la función de la escritura (esto presupone que el
estudiante, respecto al objetivo de la educación básica y media, carece de
conciencia en su práctica lecto-escritura, la labor del responsable del
proceso educativo es ayudar a que el estudiante encuentre las razones que
duermen en él puesto que se justifica en la idea de que todos los seres humanos
se encuentran predispuestos a la cultura). El problema con esto, según lo que
vivo, es que habemos estudiantes maleados que ajustamos la intención lectora y
la función de la escritura a posibilidades, necesidades, gustos, conveniencias,
etcétera.
¿Por
qué si las condiciones son pertinentes; habemos estudiantes que no alcanzamos
el propósito? mi hipótesis estriba mucho en la idea anterior, es decir, Los
resultados no son semejantes porque las intenciones reflejan una personalidad y
necesidad alejada de un propósito general.
Sobre la Libertad aúlica
[Este
proyecto educativo trashumante, acertadamente] ejerce algo que para mucha gente
que conozco de años en eso de la educación es imposible, el ejercicio de la
libertad. Considero que podría ayudar a esto que hemos venido trabajando
en clase, la vinculación de elementos metodológicos de la lectura y escritura
de forma estructurada e intencionada a través de todo el proceso y en cada una
de las reseñas. Sé de antemano que esto implicaría ir por momentos en contra de
(una virtud en el aula) que es el ejercicio de la libertad, pero también
considero que el ejemplo e imitación de elementos concretos ayuda a que el
estudiante ejerza un principio interno de acción que le haga sentir una noción
de camino que muchas veces no tiene.
Sobre el ejercicio en el aula
del acto lecto-escritura y su problemática
La
intención, que subyace, a la escritura de reseñas [para-el-contagio-de-la
lectura] es pensar en un lector que debe sentirse atraído por la lectura,
puesto que una de las realidades de mi estado y de los lugares donde he
trabajado es la falta de interés. Cuando escribo, pienso en los chicos con que
he trabajado que están entre los 13 y 17 años y eso me parece que queda
evidente en mis reseñas porque busco sencillez, relaciones con un contexto
conocido, algunas ideas morbosas, etcétera. He aprendido, que emplear este tipo
de estrategias no es pertinente en el desarrollo de un lector de Literatura,
pero ¿cómo atraer a los estudiantes a una actividad que cada vez es más de unos
cuantos como la lectura? Lo que pretendo decir es que el formato de este tipo
de reseñas es pensando no en lectores de Literatura sino en muchachos que
necesitan en su vida algo diferente y que pienso que ese algo es la lectura.
Escribo
estas líneas con la convicción de que la educación puede hacer que todos
vivamos mejor.
GRACIAS Arturo por provocar e iniciar este diálogo sobre Pedagogía y docencia en el aula mexicana que nos es proxima.
ResponderEliminarYolanda